La forma en que las y los mexicanos acceden a los servicios de salud está en proceso de transformación. Con la nueva credencial del sistema de salud universal, impulsada por el gobierno federal, se busca que la atención médica deje de depender de la institución a la que se esté afiliado y avance hacia un modelo más integrado.
De acuerdo con la presidente, Claudia Sheinbaum Pardo, este proyecto contempla la creación de un expediente clínico digital único, que concentrará la información médica de cada paciente y podrá ser consultado en distintas unidades del país, ya sea del Instituto Mexicano del Seguro Social, el ISSSTE o el sistema de IMSS-Bienestar, permitiendo dar continuidad a la atención sin importar a dónde se acuda.
Esto significa que una persona podrá recibir atención en diferentes instituciones sin tener que comenzar su historial médico desde cero, lo que facilitaría diagnósticos más oportunos, tratamientos más precisos y un mejor seguimiento de enfermedades, especialmente en casos crónicos.
Además, el modelo busca reducir la duplicidad de registros, agilizar procesos administrativos y mejorar la coordinación entre hospitales, clínicas y centros de salud, lo que podría traducirse en menores tiempos de espera y una atención más eficiente para las y los usuarios.
Este proceso se desarrolla de manera paralela al fortalecimiento de la infraestructura médica en el país, con la puesta en marcha, ampliación y modernización de hospitales en distintas regiones, incluyendo Yucatán, donde se han impulsado proyectos de alta especialidad para ampliar la cobertura y capacidad de atención.
La credencialización se perfila así como uno de los pilares de este nuevo modelo de salud, que apuesta por un sistema más conectado, con mayor alcance y enfocado no solo en la atención inmediata, sino también en la prevención y el seguimiento continuo de la población.
