El aumento de personas en situación de calle en Tapachula alcanzó niveles críticos, con un incremento notable de población migrante y femenina.
En ese sentido, la organización Mujeres en Movimiento por una Justicia Social urgió a las autoridades atender el aumento de personas en situación de calle, fenómeno que se agrava por el consumo de drogas y la falta de infraestructura en salud mental.
Isabel Méndez / Presidenta Organización Mujeres en Movimiento por una Justicia Social.
“En Chiapas no existen clínicas especializadas para atender a indigentes con trastornos psicológicos, lo que deja a cientos de personas en abandono y a sus familias sin alternativas de atención”

La ausencia de instituciones públicas obliga a muchas familias a dejar a sus enfermos por falta de recursos. Las personas sin hogar se convierten en problema social y de salud pública, pues deambulan en diversas colonias y se enfrenta al riesgo del consumo de drogas inyectables y el acceso limitado a suministros para su uso seguro aumentan el riesgo de contraer hepatitis viral, VIH y otros patógenos transmitidos por la sangre.
Además, hay personas por su misma situación mental que presentan conductas agresivas y un entorno de inseguridad. Cuestionó la falta de legislación que garantice casas hogar o centros de atención digna.
La activista alertó que el perfil de la población en calle ha cambiado, aunque predominan hombres, crece el número de jóvenes y menores de edad.

Criticó que la atención al problema se limite a periodos electorales y llamó a priorizar una agenda social, pues hay grupos que defiende a los animales, pero no se pronuncian por la gente sin vivienda.
La organización pidió al Congreso del Estado impulsar de inmediato una estrategia integral que incluya atención en salud mental, rehabilitación y reinserción social, para evitar que la calle siga siendo el destino de la población más vulnerable.
