Los muy cafeteros hemos visto cómo se pasaba de demonizar el café por ser potencialmente malo o perjudicial, a ser una bebida beneficiosa para la salud si se consume de forma consciente y apostando por la calidad. De hecho, lo que antes se consideraba un estimulante a veces sospechoso ahora es objeto de interés científico serio.
Una de las voces más influyentes en este debate es la de Tim Spector, epidemiólogo británico especializado en microbiota intestinal y cofundador de la compañía de nutrición Zoe. En un artículo publicado en The Telegraph, Spector desmenuza el vínculo entre la bebida y la salud digestiva y cardiometabólica, explicando que esta bebida que muchos necesitamos cada mañana no es enemigo de nuestra salud, sino que podría ser un aliado importante si se consume de forma sensata.
El propio especialista reconoce en el artículo que aunque el encanta el té, “la principal razón para evitar el café era que, cuando estudiaba medicina en la década de 1980, se creía que era muy peligroso, especialmente para el corazón”. Desde entonces, el experto explica que las investigaciones han demostrado que el café es, de hecho, beneficioso para el corazón, así como para la salud en general. “Es un gran ejemplo de cómo la medicina a veces se equivoca”, explica.
El café es bueno para la diversidad del microbioma intestinal
Spector parte de una base fundamental: la diversidad del microbioma intestinal. Según este profesional, quienes consumen café de forma habitual tienden a tener un ecosistema microbiano más variado que quienes no lo hacen, un factor que la ciencia asocia con mejor equilibrio digestivo y metabólico. Esta diversidad microbiana no es un dato anecdótico: se ha observado en estudios que ciertos microbios (como Lawsonibacter, mencionado por Spector) prosperan con compuestos presentes en el café, produciendo metabolitos que ayudan a regular procesos como la inflamación y el azúcar en sangre.
