El uso de una estructura prehispánica como fondo para bodas, pasarelas y sesiones fotográficas en la Hacienda Poxilá, ubicada en la comisaría de Umán, generó una ola de críticas sobre la protección del patrimonio arqueológico en Yucatán.
El inmueble, promovido desde 2018 como espacio para celebraciones, hospedaje y actividades empresariales, destaca entre sus principales atractivos una pirámide situada dentro de la propiedad privada.
En redes sociales y plataformas especializadas en organización de bodas, el sitio se presenta como una locación exclusiva que combina arquitectura histórica con vestigios prehispánicos.
De acuerdo con información del Instituto Nacional de Antropología e Historia, hasta el momento no existe registro de que los propietarios o administradores hayan tramitado una autorización federal para realizar eventos sociales en el área donde se localiza la estructura arqueológica, la cual se encuentra bajo resguardo de la institución.
En la plataforma Bodas.com.mx se promociona el alquiler del inmueble por alrededor de 60 mil pesos y aunque en la descripción no se detalla expresamente el uso de la pirámide como escenario principal, el material fotográfico difundido muestra celebraciones y montajes que incorporan directamente el vestigio prehispánico como parte del ambiente del evento.
La situación puso en debate los límites entre la propiedad privada y la conservación del patrimonio cultural, especialmente cuando se trata de bienes arqueológicos protegidos por la legislación federal.
Especialistas han señalado que cualquier intervención, uso comercial o montaje en zonas con vestigios debe contar con supervisión y permisos correspondientes, a fin de evitar posibles daños o alteraciones.
En redes sociales, ciudadanos piden fortalecer la vigilancia y el cumplimiento de la normativa para garantizar la preservación de los sitios históricos del estado.
