Un habitante de Motul optó por dejar estacionada su motocicleta en calles del Centro de la ciudad y regresar caminando a su domicilio al considerar que, debido a su estado de ebriedad, conducir representaba un riesgo para él y para terceros.
Horas más tarde, elementos de la Policía Municipal localizaron la unidad sobre la calle 30 entre 23 y 25. Al no encontrar al propietario en las inmediaciones, los agentes procedieron a trasladarla y resguardarla para evitar un posible robo o incidente.
Posteriormente, el dueño acudió a las instalaciones de la corporación para reclamar el vehículo, presentando la documentación correspondiente, incluida la factura original, por lo que, tras cumplir con los requisitos legales y administrativos, la motocicleta le fue entregada.
Durante la entrevista con las autoridades, el ciudadano explicó que decidió dejar la unidad y caminar a casa para evitar un accidente. Aunque la acción implicó el riesgo de perder el vehículo, la corporación reconoció la decisión como un acto de responsabilidad al evitar conducir bajo los efectos del alcohol.
