Primer edil de Ticul, Beto Parra recordó que fue precisamente por historias como esta que decidió servir desde el gobierno: para llevar pavimento donde nunca existió, servicios básicos a hogares olvidados y dignidad a familias que durante décadas han enfrentado el abandono. Detrás de cada calle sin pavimentar, señaló que hay niñas y niños caminando entre el lodo, adultos mayores con dificultades para salir de casa y familias enteras luchando por una vida mejor.
“No son promesas, son hechos”, afirmó el alcalde, al destacar que el recurso público se está destinando donde más duele y donde más se necesita, demostrando que gobernar con el corazón sí transforma vidas. Finalmente, agradeció de manera especial a don Mario Salomón y a su familia por su voluntad y disposición para que estas vialidades, legalmente de su propiedad, puedan convertirse en calles que mejoren la calidad de vida de la gente.
