Bajo el intenso calor que se siente en Mérida, los granizados se han convertido en uno de los productos favoritos para refrescarse. Don Tomás Herrera lo sabe bien, pues desde hace tres años vende estas bebidas heladas y asegura que durante esta temporada las ventas aumentan hasta un 10 por ciento.
Desde temprana hora instala su carrito y espera a quienes buscan aliviar las altas temperaturas con sabores como tamarindo, crema morisca o las tradicionales chamoyadas, que son de las más solicitadas por la clientela.
Aunque reconoce que algunos días las ventas no son las esperadas, señala que permanecer en un punto fijo le ayuda a mantener clientes constantes. Don Tomás vende entre 20 y 30 granizados diarios, aunque su jornada termina temprano porque por las tardes tiene otro trabajo.
Para él, este oficio representa un ingreso extra y una manera productiva de aprovechar el tiempo. Y mientras el calor siga presente en la ciudad, asegura que siempre habrá alguien buscando un poco de hielo, jarabe y sabor para refrescar el día.
