Yucatán podría enfrentar en los próximos meses un escenario de calor más intenso, lluvias irregulares y periodos de sequía, ante la posible llegada del fenómeno climático conocido como El Niño, previsto para desarrollarse a partir de mediados de 2026.
De acuerdo con la Organización Meteorológica Mundial, se ha detectado un calentamiento acelerado en la superficie del océano Pacífico ecuatorial, lo que apunta a la formación de este fenómeno entre mayo y julio. Este cambio podría impactar diversas regiones del planeta, incluido el sureste de México.
Para la Península de Yucatán, los efectos de “El Niño” suelen reflejarse en un aumento de las temperaturas, menor frecuencia de lluvias en ciertos periodos y una mayor duración de las sequías. Estas condiciones pueden generar presión sobre el campo, especialmente en cultivos de temporal y en la actividad ganadera.
El jefe de predicción climática del organismo internacional, Wilfran Moufouma Okia, señaló que existe alta probabilidad de que el fenómeno se consolide, aunque aún hay incertidumbre sobre su intensidad y duración.
“El Niño” forma parte de la Oscilación del Sur de El Niño, un patrón climático global que influye en lluvias, temperaturas y la actividad ciclónica. En este sentido, también podría modificar la temporada de huracanes de 2026, reduciendo la actividad en el Atlántico.
Especialistas advierten que, de confirmarse, Yucatán podría resentir un incremento en la sensación térmica, así como afectaciones en la disponibilidad de agua, particularmente en municipios del interior donde cada año se intensifican las condiciones de sequía.
