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Doña María Felipa, una vida dedicada al mar

A sus 60 años, doña María Felipa Balam Poot sigue viviendo del mar. Es pescadora desde niña y aprendió el oficio de su padre, a bordo de una pequeña canoa, donde le enseñó a amarrar el cordel y colocar los anzuelos. Hoy, junto a su esposo, continúa trabajando para llevar el sustento a su hogar.

Cuando el clima es adverso y no pueden salir a pescar, doña María Felipa busca otras opciones, como la limpieza de terrenos. En esos días, el apoyo que recibe durante la veda se convierte en un respaldo clave para su familia, mientras esperan el momento de volver al mar.

La pesca, reconoce, no está exenta de riesgos. Recuerda una ocasión en la que una turbonada los sorprendió en altamar sin poder encontrar el camino de regreso. Por eso, destaca la importancia de salir siempre preparados, con salvavidas y equipo de seguridad.

En su familia, la pesca es tradición y futuro. Sus hijos y su hija también son pescadores, y durante la temporada de pulpo, dice, el esfuerzo vale la pena. Para doña María Felipa, ser mujer pescadora es motivo de orgullo y una prueba de que el mar también se trabaja con valentía y corazón.