Con cortinas cerradas, calles con menor afluencia y una actividad comercial reducida, así lució este martes el Centro Histórico de Mérida, luego de que la mayoría de los establecimientos acataran la disposición estatal de suspender actividades económicas no esenciales ante las intensas lluvias que afectan a Yucatán.
Los comercios optaron por cerrar temporalmente sus puertas como medida preventiva para proteger a trabajadores y clientes. Sin embargo, algunos negocios permanecieron abiertos para atender a las personas que acudieron al primer cuadro de la ciudad para realizar compras o actividades indispensables.
La suspensión fue anunciada por el gobernador Joaquín Díaz Mena durante una transmisión en vivo realizada la noche del lunes. El mandatario informó que, tras una evaluación del Comité Estatal de Emergencias y ante los pronósticos de lluvias persistentes, se determinó detener las actividades no esenciales en todo el estado para evitar traslados de riesgo y salvaguardar a la población.
Entre los servicios que continuaron operando se encuentran hospitales, clínicas, farmacias, supermercados, mercados, tiendas de autoservicio, estaciones de combustible, servicios de telecomunicaciones, así como el transporte público y turístico, considerados indispensables para la atención de la ciudadanía.
La medida también alcanzó al sector educativo. Escuelas públicas y privadas permanecieron cerradas durante la jornada con el objetivo de proteger la integridad de estudiantes, docentes, personal administrativo y familias ante las condiciones meteorológicas que prevalecen en la entidad.
