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Altares de Janal Pixán llenan de memoria la Plaza Grande

Entre velas encendidas, aromas de incienso y platillos preparados para recibir a quienes se adelantaron en el camino, la Plaza Grande de Mérida se convirtió en un punto de encuentro con las tradiciones mayas. Familias de distintos municipios participaron en la Muestra Estatal de Altares de Janal Pixán 2026, donde cada ofrenda compartió una historia familiar y una manera de mantener viva la memoria de sus seres queridos.

Desde Cansahcab, Leidy Candelaria Vera Chan llegó para compartir los sabores que forman parte de esta celebración: pib, vaporcitos, dulces, mandarina, relleno negro y tortillas hechas a mano. Para ella, preparar estos alimentos es una forma de conservar las enseñanzas familiares y recibir con cariño a quienes ya no están. “Cada vez que llegan estas fechas nos entra la nostalgia porque recordamos a nuestros seres queridos”, compartió.

La muestra reunió 62 altares de 21 municipios y 41 instituciones, diez más de los anunciados inicialmente. En cada espacio, sus expositores explicaron el significado de los alimentos, las flores, las velas, las fotografías y otros elementos que integran las ofrendas, mostrando la diversidad de costumbres con las que las comunidades yucatecas honran a sus difuntos.

Al inaugurar el encuentro, el gobernador Joaquín Díaz Mena destacó que el Janal Pixán es una tradición que conecta a las familias con sus antepasados y forma parte de una identidad maya que permanece vigente. Por su parte, la secretaria de la Cultura y las Artes, Patricia Martín Briceño, llamó a transmitir estas costumbres a niñas, niños y jóvenes, mientras que el titular del Indemaya, Feliciano Moo y Can, resaltó el valor de preservar los saberes de las comunidades.

Más allá de los alimentos y adornos, cada altar recordó que la celebración es también una forma de agradecer lo recibido y compartir la historia familiar con las nuevas generaciones. Como expresó Díaz Mena durante la inauguración: “En Yucatán lo que se ama nunca muere”, una frase que resume el sentido de una tradición en la que el recuerdo, la cultura y el cariño vuelven a reunirse alrededor de la mesa.