El crecimiento desordenado de Mérida, la presión sobre el abastecimiento de agua y el avance de la gentrificación son algunos de los temas que aborda el arqueólogo Sergio Grosjean Abimerhi en la presentación de su libro “La Mérida que se nos fue…”, una obra que advierte sobre los riesgos que enfrenta la ciudad si continúa expandiéndose sin planeación ni control.
El autor señala que la capital yucateca ha perdido parte de su identidad, orden y memoria colectiva debido a decisiones improvisadas y al crecimiento acelerado que prioriza el negocio inmobiliario por encima del bienestar urbano. Asegura que barrios y comisarías comienzan a diluir su esencia ante nuevas dinámicas que transforman la vida cotidiana de las comunidades.
En el texto también se expone cómo la gentrificación no solo incrementa el costo de vida, sino que desplaza a habitantes tradicionales, genera presión sobre servicios básicos como agua y energía eléctrica, y modifica la identidad cultural de distintas zonas de la ciudad. Grosjean advierte que algunas de las nuevas formas de urbanización pretenden imponer estilos ajenos a la historia y tradición de Mérida.
Más que una obra nostálgica, “La Mérida que se nos fue…” busca abrir la reflexión sobre el rumbo que está tomando la ciudad y cuestionar cuánto de esta transformación ha sido permitida o incluso normalizada por la sociedad. El autor afirma que el verdadero peligro no es únicamente lo que ya desapareció, sino lo que podría venir en los próximos años.
