De acuerdo a un estudio realizado por la Universidad del Estado de México, denominado “Juventudes rurales: una perspectiva del trabajo agrícola desde sus actores” se hace referencia a un abandono de las labores del campo; sin embargo, también se indica que los adultos mayores en el sector rural siguen dependiendo en gran medida de esta actividad.
Familias enteras dependen de la agricultura campesina para el autoconsumo, como fuente de trabajo para ganar un salario o como actividad complementaria para formar el sustento, y los niños y jóvenes también participan, principalmente cuando las familias poseen tierras, motivo por el cual aprenden las labores, pero no significa que estén interesados en perpetuar el relevo generacional.
Para el coordinador regional de la Confederación Nacional Campesina, Indalecio Flores Bahámaca, dijo que, actualmente las parcelas están abandonadas y no hay el cambio generacional, porque no hay un sentido de progreso referente al campo, por lo que afirmó que los jóvenes necesitan apoyos con proyectos productivos en sus comunidades, que sea redituable para que no tengan el deseo de irse.
El estudio de la Universidad ahondó que existe un discurso que indica que las personas jóvenes no pretenden continuar con las actividades laborales “heredadas” por sus padres, sobre todo si son relacionadas con el agro.
La idea de que las nuevas generaciones deben “superarse” es en gran medida implantada por los padres a los hijos, ya que los progenitores buscan un mejor futuro para sus hijos y evitar en la medida de lo posible que sufran las carencias vividas por los padres.
En trabajos realizados con personas jóvenes que se encuentran laborando, se señala que en su entorno cercano las opciones de emplearse dependen de su nivel educativo, los giros laborales existentes y de sus relaciones sociales, sin embargo, en la agricultura encuentran muy pocas posibilidades.
