En un entorno económico cada vez más competitivo, la atención al cliente se ha vuelto uno de los mayores retos para las empresas. De acuerdo a Celestino González, administrador de una empresa de electrodomésticos en el centro de Tapachula, la solución es clara: es urgente invertir decididamente en la capacitación del personal.
“La falta de cortesía y formación limita el crecimiento de las ventas. La formación profesional no debe ser considerada un gasto innecesario, sino una responsabilidad de los empleadores y una estrategia que genera beneficios a largo plazo”.
Celestino Gonzalez / Administrador de Tienda Cash.

Señaló que un empleado bien preparado no solo desempeña sus funciones técnicas, sino que también adquiere habilidades fundamentales como la cortesía, la empatía y un trato amable, elementos clave para generar una buena impresión.
“Cuando un cliente visita un negocio, debe salir con una experiencia positiva. Esa primera impresión es vital para determinar si regresará o recomendará el servicio”.
De acuerdo al administrador, solo dos de cada diez empresas implementan programas de capacitación permanentes, una estadística alarmante si se considera que las ventas en los negocios del centro de la ciudad van a la baja.
Destaca la alta rotación de personal, lo que lleva a muchos empleadores a evitar invertir en formación por miedo a perder a sus empleados rápidamente.
Sin embargo, esta perspectiva es contraproducente. La falta de preparación afecta directamente la calidad del servicio, daña la imagen corporativa y puede resultar en una caída de las ventas.
El personal operativo es el primer punto de contacto con el cliente, lo que influye directamente en la percepción de la marca. Una mala experiencia puede resultar en la pérdida definitiva de un consumidor, mientras que un servicio de calidad fortalece la reputación de la empresa y fomenta el crecimiento comercial.
