Ana Karen nació en un entorno donde las expectativas eran altas, conforme crecía sus sueños eran más grandes, pero su vida dio un giro inesperado cuando a los 15 años un accidente automovilístico por un momento apago toda su energía.
Hace 10 años, fue atropellada cerca de su casa, tras salir de la escuela, una tragedia que la llevó a una lucha por su vida. La gravedad de sus lesiones resultó en la amputación de ambas piernas, un golpe devastador que la sumió en un profundo estado de negación y tristeza.
A pesar de los desafíos, Ana decidió que no se dejaría vencer. Su camino hacia la aceptación no fue fácil; enfrentó discriminación y estigmas que muchas personas con discapacidad conocen demasiado bien. Sin embargo, su voluntad de vivir y aprender la impulsó a seguir adelante.
Ana Karen Morales Barrada / psicóloga. “La limitación está en la mente”,.
Ella salió de un profundo estado depresivo, pero con el apoyo de su familia y un fuerte deseo de ayudar a otros, Ana se convirtió en psicóloga. A lo largo de los años, ha trabajado para eliminar los tabúes que rodean la discapacidad y la salud mental, ofreciendo charlas y talleres para sensibilizar a la comunidad.
Ana también ha experimentado la presión social que enfrentan las mujeres, especialmente aquellas con discapacidades. “Nos dicen que no somos capaces, que debemos depender de otros. Pero tenemos que demostrar que podemos ser fuertes, independientes y lograr nuestras metas”.

Pasó 4 años sin querer salir al no aceptar su condición, hoy a los 25 años, Ana Karen se convierte en un ejemplo de verdadero empoderamiento femenino, mostrando que la adversidad no define a una persona y que no se necesita agredir, insultar o pasar sobre otro para brillar.
“Aprendí que la vida sigue, y que puedo adaptarme y encontrar nuevas formas de disfrutarla. La vida es un regalo. No importa cuán duras sean las circunstancias, siempre hay esperanza”.
