Las personas migrantes que permanecen en la frontera sur, enfrentan un incremento de enfermedades mentales, que se manifiesta a simple vista en que algunas de estas personas se la pasan deambulando por la calle, su condición física demuestra abandono y suciedad y pernoctan en la vía pública.
Jesús Martínez, quien es médico de proyectos en la organización Médicos sin Fronteras, asegura que muchas de estas personas que presentan un deterioro en la salud mental, se debe principalmente a la extrema violencia en que han sido expuestos en sus países de origen, sumado a la carencia de personal médico especialista, por lo que da como resultado que vivan en la calle y de la calle.
En los últimos meses se ha visto un incremento considerable de enfermos en enfermedades trastorno esquizofrénico, postraumático, ansiedad y angustia, tanto en hombres como mujeres migrantes, por lo que es crítica la situación porque mientras estén sin un control médico, se arriesgan a perder la vida en un accidente o por inanición, pues no comen nada, ni toman agua, causas que pueden propiciar un infarto o derrame cerebral.
Tapachula es una ciudad con una alta presencia de migrantes, no obstante, carece de hospitales o clínicas de atención para enfermos mentales. Asimismo, se ha reportado un aumento de más del 36 % en pacientes de salud mental migrantes que sufrieron algún tipo de violencia extrema.
Jesús Martínez puntualizó que, al no haber especialistas en salud mental, médicos sin fronteras trabaja con organizaciones gubernamentales en la formación de servidores que tienen contacto directo con los migrantes para poder detectar casos de enfermos mentales.
