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Entre abanicos y botellas de agua, tabasqueños sobreviven al calor en el transporte público

Subirse a una combi, un pochimóvil o esperar el transporte bajo el sol se ha convertido en una prueba de resistencia para cientos de usuarios del transporte público en Tabasco, donde las altas temperaturas continúan sofocando a la población.

Desde temprana hora, en paradas y terminales de Villahermosa, los pasajeros buscan cualquier manera de refrescarse: algunos se abanican sin descanso, otros llevan pañuelos húmedos sobre el cuello, mientras que muchos no sueltan su botella de agua fría ni por un segundo.

Dentro de las unidades, el ambiente cambia poco. El aire caliente, el tráfico y la gran cantidad de pasajeros convierten cada trayecto en un recorrido agotador, especialmente durante las horas de mayor intensidad solar.

Aunque algunos conductores improvisan colocando pequeños ventiladores o dejando las ventanas completamente abiertas, el intenso bochorno sigue dominando las calles tabasqueñas, donde las sensaciones térmicas han superado los 40 grados centígrados.

Al respecto, José Sánchez Cerino, Presidente la agrupación transportista UTPCAM, destacó que al menos el 40% de su parque vehicular ya cuenta con aire acondicionado, lo que ofrece un servicio de mejor calidad para los usuarios.

Aun así, en las calles de Villahermosa la escena se repite todos los días: pasajeros secándose el sudor, abanicándose sin descanso y buscando desesperadamente un poco de sombra mientras esperan el transporte. Porque en Tabasco, salir de casa durante esta temporada no solo implica trasladarse, sino también sobrevivir al sofocante calor que no da tregua.

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