El director de Protección Ambiental y Desarrollo Sustentable, Miguel Chávez Lomelí, explicó que el derribo de árboles urbanos en el municipio se realiza únicamente bajo criterios técnicos y por causas justificadas, entre las que destacan afectaciones a la infraestructura o riesgos a la seguridad.
Detalló que existen ocho razones específicas por las cuales puede autorizarse el retiro de un árbol, una de ellas cuando sus raíces dañan instalaciones como tuberías de agua potable. Precisó que, en casos recientes, se detectó un árbol cuyas raíces fracturaron una línea hidráulica, lo que generó una fuga de agua, por lo que su retiro fue necesario y no por condiciones de salud del ejemplar.
Chávez Lomelí señaló que en zonas urbanas resulta complicado detectar con anticipación los daños provocados por las raíces, debido a que gran parte de la infraestructura hidráulica y de drenaje se encuentra bajo banquetas y camellones, muchos de ellos con antigüedad de entre 60 y 80 años. Además, explicó que las especies tropicales suelen desarrollar raíces superficiales que se extienden lateralmente, lo que incrementa el riesgo de afectaciones.
Indicó que no se cuenta con un número exacto de árboles enfermos o en riesgo, ya que se trata de un trabajo permanente de evaluación, en el que se identifican problemas como plagas —entre ellas el comején— que deterioran la estructura del árbol desde el interior y dificultan su detección oportuna.
