Durante una charla virtual organizada por CEPROMUSIC, se destacó el legado del compositor jalisciense en el centenario de su nacimiento.
En el centenario del nacimiento del compositor mexicano Manuel Enríquez, el Centro de Experimentación y Producción de Música Contemporánea (CEPROMUSIC), del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), organizó un conversatorio virtual en torno a su obra y legado en la música contemporánea en México.
En la charla, la investigadora del Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información de la Música “Carlos Chávez” (CENIDIM) del INBAL, Iracema de Andrade, señaló que el quehacer musical de Enríquez propició una ruptura generacional con los compositores nacionalistas y marcó el surgimiento de una vanguardia musical cosmopolita en el país.
Al moderar el conversatorio, transmitido a través de su página de Facebook, el director de CEPROMUSIC, José Luis Castillo, aseguró que Enríquez hizo posible que la música contemporánea latinoamericana se escribiera con letras capitales.
Iracema de Andrade indicó que el propio compositor reconocía la influencia de las artes plásticas en su obra musical: “Hay un posible cruce entre su universo y el del escultor estadounidense Alexander Calder (1898-1976), inventor del móvil —esculturas cinéticas colgantes— y precursor de la escultura cinética”.
La doctora en musicología aseguró que “así como los móviles de Calder despliegan configuraciones siempre variables a partir de un equilibrio inestable entre gravedad, aire y estructura, las partituras gráficas de Manuel Enríquez operan como dispositivos no deterministas que requieren de la inteligencia del intérprete para actualizarse”.
Además, sostuvo que su intercambio con los círculos musicales europeo y estadounidense influyó de modo significativo en su búsqueda de campos sonoros expandidos, en la experimentación con recursos electroacústicos y en su incursión en el teatro musical.
Por su parte, Aurelio Tello, musicólogo, compositor y director coral, recordó que conoció a Enríquez en 1980 y sostuvo con él diversas conversaciones sobre el futuro de la música latinoamericana. “No era solamente un compositor, sino también un gestor cultural y un maestro; siempre tenía algo que dar y lo compartía generosamente”.
Agregó que, además de consolidar al CENIDIM como un centro emblemático de investigación musical en México, Enríquez fue una figura dominante durante la segunda mitad del siglo XX y un músico imprescindible en la vida musical del país. “Fue controvertido porque sus ideas, vanguardistas e innovadoras, cimbraron los cimientos de los conservadores”, afirmó.
Leonora Saavedra, musicóloga, traductora y compositora, quien abordó en su tesis de maestría la obra de Manuel Enríquez, señaló que trabajar con él en el CENIDIM era una forma de vida. “Abrió la puerta a la música experimental de los años sesenta en México y fue una influencia decisiva en muchos otros compositores e intérpretes. Hay muchas cosas por explorar de su música: la suya es una música muy bien hecha”.
Manuel Enríquez estuvo rodeado de música desde su infancia. Entró en contacto con el violín desde los cinco años e inició sus estudios formales en la Academia de Áurea Corona con Ignacio Camarena. En 1955 obtuvo una beca para ingresar a The Juilliard School, en Nueva York. Interesado en la politonalidad, el dodecafonismo, la música aleatoria y la música electrónica, el compositor creó cerca de 150 obras de casi todos los géneros instrumentales, además de música vocal, electroacústica y multimedia.
Fue profesor de violín, música de cámara y composición en la Escuela Nacional de Música, la Escuela Superior de Música y el Conservatorio Nacional de Música, institución que dirigió en 1972. Ocupó diversos cargos, obtuvo numerosos reconocimientos y dirigió el Foro Internacional de Música Nueva de 1979 a 1994, el cual lleva actualmente su nombre.
El homenaje de CEPROMUSIC continúa con cuatro clases magistrales en torno a la instrumentación de algunas de sus obras, así como una sesión dirigida a estudiantes de composición. Asimismo, se llevarán a cabo dos conciertos conmemorativos en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, los días 21 y 22 de marzo, a las 19 y 12 horas, respectivamente, en los que el público podrá disfrutar la integral de la obra para ensamble del compositor.
Los boletos para los conciertos se pueden adquirir en las taquillas del Palacio de Bellas Artes, con descuentos para estudiantes, docentes y personas adultas mayores (INAPAM) con credencial vigente, así como a través de Ticketmaster.
