Skip to content

Propone la diputada Delfina Pozos sancionar penalmente la simulación de delitos

La diputada Delfina Pozos Vergara presentó una iniciativa de reforma para tipificar de manera formal la simulación de delitos en la entidad, buscando sancionar penalmente a quienes de forma dolosa y por cualquier canal se atribuyan falsamente la comisión de un hecho ilícito o la pertenencia a bandas del crimen organizado, provocando la movilización innecesaria de las instituciones de seguridad, procuración de justicia o protección civil.

A través de la propuesta, la cual contempla la adición del artículo 186 nonies al Código Penal del Estado, la legisladora plantea imponer una sanción de dos a seis años de prisión y una multa económica equivalente de 200 a 500 veces el valor diario de la Unidad de Medida y Actualización a quien incurra en esta conducta. Asimismo, el responsable estará obligado a cubrir la reparación del daño que corresponda a los costos extraordinarios generados por el despliegue de los cuerpos de emergencia y policiales.

El proyecto de ley estipula que las penas previstas se incrementarán hasta en una mitad en caso de que la conducta del infractor provoque alarma o pánico colectivo, o bien cuando para la difusión de la información falsa se utilicen redes sociales, plataformas digitales, medios de comunicación o sistemas de difusión masiva.

Esta misma agravante se aplicará si la falsa alerta genera la suspensión de actividades escolares, comerciales, gubernamentales o de cualquier tipo de servicio público, así como en aquellos escenarios donde las movilizaciones, operativos o evacuaciones originadas por la mentira deriven de forma colateral en lesiones corporales o daños materiales.

Al respecto, la legisladora Delfina Pozos enfatizó que este tipo de conductas no deben ser catalogadas como simples bromas o expresiones irresponsables, argumentando que se trata de actos que afectan directamente la capacidad operativa de las dependencias encargadas de salvaguardar a la ciudadanía y provocan un grave desvío de recursos públicos que debieron destinarse a la atención de emergencias reales.