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Mundial 2026: entre la fiesta del futbol y las tensiones de América del Norte

A menos de un mes de que inicie la Copa Mundial de la FIFA 2026, el ambiente en los tres países anfitriones dista mucho de la narrativa de unidad y celebración que suele acompañar a los grandes eventos deportivos.

Académicos de México, Estados Unidos (EU) y Canadá coincidieron en que el torneo llega en medio de tensiones políticas, económicas y sociales que podrían marcar la experiencia mundialista.

Durante la mesa “¿Vamos o no vamos la Mundial 2026?” realizada en la Universidad Iberoamericana (IBERO), señalaron que el Mundial no sólo debe analizarse desde el espectáculo deportivo, sino como un fenómeno económico, urbano y político que refleja las realidades de cada país sede.

En el caso de México, el Dr. Sergio Varela, de la UNAM, opinó que, aunque históricamente los mundiales de 1970 y 1986 se convirtieron en auténticas celebraciones nacionales, hasta ahora el torneo de 2026 no genera el mismo entusiasmo popular.

Indicó que las obras de remodelación, los problemas de movilidad, el aumento de precios en el futbol mexicano y la percepción de que la FIFA controla buena parte de los beneficios económicos han provocado malestar entre distintos sectores de la población.
Además, advirtió sobre procesos de exclusión económica alrededor de las sedes mundialistas. Comerciantes, trabajadores informales y habitantes de zonas cercanas a los estadios podrían enfrentar restricciones derivadas de los acuerdos comerciales que exige la FIFA para la organización del evento.

En EU, el Dr. Stephen Andon, de Montclair State University, señaló que la Copa del Mundo se desarrollará en un contexto marcado por el regreso de Donald Trump a la presidencia, las tensiones migratorias y una profunda polarización social.

Apuntó que el Mundial representa una oportunidad para fortalecer la influencia estadounidense dentro del futbol internacional, pero existe el riesgo de que el evento sea utilizado como plataforma política.