Durante la temporada de vacaciones escolares, especialistas en salud advierten que niñas y niños pueden aumentar el consumo de dulces, bebidas azucaradas, botanas y alimentos con exceso de carbohidratos, debido a cambios en sus rutinas diarias y una mayor disponibilidad de productos ultraprocesados en casa. Este comportamiento puede contribuir al desarrollo de problemas como sobrepeso, obesidad, caries y alteraciones en los niveles de energía y concentración. En México, la situación representa un desafío de salud pública: la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) Continua 2020-2022 reportó que el 19.2% de los escolares de entre 5 y 11 años presentan sobrepeso y el 18.1% obesidad.
El entorno escolar es uno de los espacios donde se busca modificar estos hábitos alimenticios. La Secretaría de Educación Pública y autoridades sanitarias han impulsado estrategias para mejorar la oferta de alimentos dentro y alrededor de los planteles, debido a que el consumo frecuente de productos con altos niveles de azúcar, grasas y harinas refinadas puede desplazar alimentos nutritivos necesarios para el crecimiento infantil. Datos de ENSANUT muestran que el exceso de peso en niñas, niños y adolescentes mexicanos continúa siendo un problema creciente, con prevalencias que afectan a una proporción importante de la población escolar.
El consumo elevado de azúcares añadidos también representa un riesgo. La Organización Mundial de la Salud recomienda que los azúcares libres representen menos del 10% de la ingesta calórica diaria total y señala que reducirlos por debajo del 5% puede generar beneficios adicionales para la salud. La Secretaría de Salud ha advertido que el exceso de estos productos está relacionado con una dieta de menor calidad, mayor riesgo de obesidad y enfermedades crónicas, además de problemas dentales; a nivel mundial, entre 60% y 90% de los escolares presentan caries.