El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha generado una oleada de expectativas al asegurar que la inyección de capital estadounidense y la reconstrucción de la industria petrolera venezolana podrían devolverle al país su antiguo esplendor económico. En sus declaraciones, Trump afirmó que miles de millones de dólares fluirían hacia Venezuela y que la producción de petróleo uno de los recursos más abundantes del mundo sería clave para revitalizar la economía tras años de crisis profunda. Incluso mencionó la posibilidad de enviar entre 30 y 50 millones de barriles de crudo a Estados Unidos como parte de un plan estratégico para reactivar la producción y generar ingresos compartidos entre ambas naciones.
Sin embargo, analistas y expertos en economía venezolana señalan que la mejora no se dará solo por la llegada de dinero extranjero o por reparar la infraestructura petrolera, la cual ha estado deteriorada durante décadas debido a corrupción, mala gestión y falta de inversión. Instituciones y economistas recuerdan que Venezuela ya vivió periodos de bonanza petrolera en el pasado, como en los años setenta y noventa, donde la apertura al capital extranjero no logró resolver desafíos estructurales fundamentales como la desigualdad, la corrupción y la dependencia de un solo recurso. En ese sentido, el simple aporte de capital no garantiza que la riqueza beneficie a la mayoría de la población sin cambios políticos y sociales más amplios.
Asimismo, especialistas advierten que la industria petrolera venezolana todavía enfrenta grandes retos tecnológicos y de producción, que no se superan de la noche a la mañana, y que las condiciones globales del mercado del petróleo no siempre favorecen un crecimiento sostenido. Por ello, aunque la propuesta de Trump pueda parecer atractiva en el papel, las voces críticas subrayan que la recuperación económica profunda de Venezuela requerirá reformas estructurales, transparencia institucional y un entorno político más estable para que la riqueza prometida se traduzca en beneficios reales para su gente.
