El supuesto nombramiento de Sarah Mullally como titular del cargo de Arzobispo de Canterbury, difundido en redes sociales, no se encuentra en los registros públicos de la Iglesia de Inglaterra ni en la cobertura de medios internacionales de referencia.
De acuerdo con información institucional disponible, Mullally ocupa desde 2018 el cargo de obispa de Londres, una de las posiciones de mayor relevancia dentro de la estructura anglicana, sin que exista documentación oficial sobre un cambio hacia el arzobispado de Canterbury.
La revisión de fuentes abiertas y reportes periodísticos internacionales no identifica anuncios recientes sobre la designación de una mujer en ese cargo, considerado el principal liderazgo espiritual de la Comunión Anglicana a nivel mundial, lo que contrasta con la versión difundida en plataformas digitales.
