En los últimos años, los llamados “bebés hiperrealistas” han ganado popularidad, especialmente en redes sociales, donde usuarios comparten su experiencia cuidándolos como si fueran reales. Esta tendencia ha generado conversación sobre las razones emocionales detrás de su uso.
Especialistas señalan que, en algunos casos, pueden funcionar como herramientas terapéuticas para personas que enfrentan pérdidas o situaciones de soledad. Sin embargo, también advierten sobre el riesgo de generar dependencia emocional o sustituir vínculos reales.
El fenómeno ha abierto un debate más amplio sobre las nuevas formas de conexión en la era digital, donde lo simbólico comienza a ocupar espacios que antes eran exclusivamente humanos.
