Un grupo de jóvenes oaxaqueños, crearon el Proyecto ZADEBELEGUI, cuyo nombre significa “nube de estrellas” en zapoteco, hizo realidad una misión que une ciencia, ingeniería aeroespacial, innovación y patrimonio cultural mexicano, el lanzamiento exitoso de un globo estratosférico no tripulado que transportó piezas representativas de Barro Negro de Oaxaca y Talavera de Puebla hacia el espacio cercano.
La misión marca un acontecimiento de especial relevancia al transformar por primera vez, estas piezas de patrimonio cultural material en objetos de investigación sometidos a condiciones físicas espaciales radicalmente distintas a las existentes en la superficie terrestre.
Más allá de su valor artístico y cultural, el proyecto parte de una premisa científica: las artesanías ancestrales son resultado de siglos de conocimiento sobre materias primas, formulación, transformación térmica, cocción, porosidad, vitrificación, acabados y técnicas de manufactura.
La estratósfera permitió exponer los materiales a condiciones extremas, entre ellas variaciones de temperatura, disminución de la presión atmosférica, radiación ultravioleta, radiación cósmica secundaria,entre otros, con el objetivo de estudiar su comportamiento en un entorno extremo.
El propósito de la misión no fue afirmar que las civilizaciones antiguas desarrollaron sus materiales pensando en el espacio, sino abrir una nueva pregunta científica: ¿qué propiedades tecnológicas pueden encontrarse en materiales creados mediante conocimientos y prácticas ancestrales y que hoy pueden ser estudiados bajo condiciones semejantes a las de un entorno espacial cercano?
Tras el vuelo, las piezas fueron recuperadas manteniendo su integridad estructural aparente, este resultado abre una nueva línea de investigación que permitirá realizar caracterizaciones científicas pre y post exposición o lanzamiento, para determinar si las técnicas tradicionales de manufactura pudieron conferirles propiedades particulares de estabilidad y resistencia frente a cambios de temperatura, presión y radiación.
Señalaron que ZA DE BELEGUÍ, propuso una nueva manera de mirar el patrimonio mexicano, no solamente como algo que debe conservarse, sino también como una fuente de conocimiento que puede seguir siendo investigada mediante herramientas científicas y tecnológicas.
En este sentido, una pieza de Barro Negro o Talavera deja de ser únicamente una artesanía para convertirse también en una cápsula de conocimiento tecnológico ancestral, estableciendo un nexo entre la ingeniería aeroespacial contemporánea, la exploración espacial y las tecnologías materiales desarrolladas por civilizaciones antiguas a lo largo de generaciones.
