al acercarse el Día del Amor y la Amistad, cifras recientes del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) revelan una tendencia significativa en la manera en que los mexicanos viven sus relaciones afectivas, mostrando una disminución en la proporción de personas casadas y un incremento en quienes optan por la soltería o la convivencia sin matrimonio. entre 2005 y 2025, el porcentaje de la población de 15 años o más que se declara casada bajó del 47.6 % al 36.3 %, una señal clara de que las formas tradicionales de compromiso formal están cambiando. 
estas estadísticas también indican que la unión libre ha cobrado fuerza como alternativa a la formalización legal de las parejas, aumentando su presencia entre la población adulta. mientras tanto, el número de personas que se identifican como solteras se ha elevado, reflejando no solo decisiones personales sobre las relaciones, sino también cambios socioculturales ligados a la independencia económica, las prioridades individuales y la forma en que las nuevas generaciones conciben la vida en pareja. 
además de la evolución en los vínculos amorosos, el contexto de estos datos muestra que el matrimonio como institución enfrenta desafíos dentro de una sociedad donde la diversidad de opciones afectivas es cada vez más visible y aceptada. a medida que crecen las uniones no formalizadas y se reconfiguran las prioridades personales, el panorama conyugal en méxico refleja una transformación que abre paso a nuevas formas de entender el amor, la convivencia y el compromiso en pleno siglo xxi.
