En un hecho que busca reconocer el valor ambiental, cultural y económico de la producción de miel en el país, la Cámara de Diputados avaló por unanimidad —con 402 votos a favor— la instauración del 21 de junio como el Día Nacional de la Apicultura.
La declaratoria cobra especial relevancia para entidades del sureste como Yucatán y Campeche, consideradas referentes en la producción apícola a nivel nacional. En ambas regiones, la fecha ya se conmemoraba de manera simbólica; sin embargo, con esta aprobación adquiere carácter oficial en el calendario cívico del país.
El acuerdo legislativo busca visibilizar la labor de miles de productores que dedican su trabajo al cuidado, manejo y preservación de las abejas, actividad que no solo genera ingresos para numerosas familias, sino que también resulta clave para la conservación de los ecosistemas y la seguridad alimentaria.
La elección del 21 de junio no es casual. Coincide con el solsticio de verano, fenómeno astronómico que marca un momento determinante en el ciclo biológico de las abejas, al iniciar una de las etapas de mayor actividad y productividad en las colmenas. Con ello, la fecha adquiere un simbolismo especial al vincular la tradición apícola con los ritmos de la naturaleza.
Con esta medida, el Congreso busca fortalecer la identidad productiva del sureste mexicano y reconocer el papel estratégico que desempeña la apicultura en el desarrollo regional y en la protección de la biodiversidad.
