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Crisis política golpea al gobierno britanico

La crisis política en Reino Unido escaló este jueves luego de que Wes Streeting renunciara a su cargo y públicamente pidiera una contienda interna por el liderazgo del Partido Laborista, lo que representa uno de los golpes más severos para el primer ministro Keir Starmer desde que asumió el poder. Streeting era considerado una de las figuras más fuertes dentro del gabinete y su salida provocó una caída inmediata en la confianza política. Encuestas recientes de YouGov mostraban que la aprobación de Starmer ya había caído por debajo del 30%, mientras que más del 55% de los británicos consideraban que su gobierno “no ha cumplido expectativas” en materia económica y social.

El conflicto interno ocurre en un momento especialmente delicado para la economía británica. La inflación en Reino Unido se mantiene alrededor del 4.1%, todavía por encima de la meta del Banco de Inglaterra del 2%. Además, el crecimiento económico proyectado para 2026 apenas ronda el 0.9%, según estimaciones del Fondo Monetario Internacional. La deuda pública británica supera los 2.8 billones de libras esterlinas y representa cerca del 98% del PIB, uno de los niveles más altos en décadas. Tras la turbulencia política, el rendimiento de los bonos británicos a 10 años superó el 5.1%, su nivel más alto desde 2023, encareciendo el costo de financiamiento del gobierno.

Los mercados reaccionaron con cautela ante la posibilidad de una mayor inestabilidad. La libra esterlina registró movimientos volátiles frente al dólar y analistas de Reuters señalaron que inversionistas internacionales están atentos a cualquier señal de elecciones anticipadas o fracturas más profundas dentro del laborismo. Reino Unido sigue siendo la sexta economía más grande del mundo, con un PIB superior a 3.3 billones de dólares, por lo que cualquier crisis política tiene repercusiones globales en sectores como banca, energía, comercio y manufactura. Londres continúa siendo uno de los centros financieros más importantes del planeta, moviendo billones de dólares diariamente en operaciones bursátiles.

El gobierno de Starmer enfrenta además presión por el sistema de salud pública, migración y costo de vida. El Servicio Nacional de Salud (NHS) mantiene listas de espera de más de 7.4 millones de pacientes, mientras que las huelgas médicas han generado tensión durante meses. En paralelo, el costo de la vivienda aumentó cerca del 6% anual y las tarifas energéticas siguen siendo una preocupación para millones de hogares. Analistas políticos advierten que si el Partido Laborista no logra contener esta rebelión interna en las próximas semanas, Reino Unido podría entrar en una etapa de mayor incertidumbre política justo cuando intenta estabilizar su economía tras años de inflación, crisis energética y efectos post-Brexit.