Aunque California no suele ser una región asociada con ciclones tropicales, científicos advierten que el cambio climático está modificando las condiciones atmosféricas y oceánicas de tal forma que estos fenómenos podrían llegar con mayor frecuencia e intensidad al sur del estado. Un estudio publicado en la revista Nature Climate Change señala que el aumento de la temperatura de los océanos está permitiendo que los ciclones mantengan su fuerza durante más tiempo y transporten mayores cantidades de humedad, incrementando el potencial de lluvias torrenciales cuando se acercan a la costa.
Los investigadores explican que el principal peligro no serían necesariamente los vientos destructivos, sino la enorme cantidad de agua que estos sistemas podrían descargar en zonas que no están preparadas para recibir precipitaciones tan intensas. En regiones montañosas y áreas afectadas recientemente por incendios forestales, el suelo pierde capacidad de absorción, lo que aumenta significativamente el riesgo de deslaves, flujos de lodo e inundaciones repentinas. Eventos como el paso del ciclón Hilary en 2023 demostraron que incluso tormentas debilitadas pueden provocar daños importantes, cortes de energía, evacuaciones y afectaciones a la infraestructura.
El estudio también destaca un componente social importante: las comunidades de bajos ingresos serían las más vulnerables. Muchas de ellas se encuentran en zonas con infraestructura limitada para el manejo de aguas pluviales o en áreas de mayor riesgo geológico. Los expertos señalan que estos hallazgos representan una advertencia para autoridades y organismos de protección civil, ya que fenómenos considerados raros podrían convertirse en eventos más frecuentes durante las próximas décadas. Además de California, otras regiones costeras del Pacífico podrían enfrentar escenarios similares conforme avance el calentamiento global y aumente la temperatura promedio de los océanos.
