En los últimos días, el término “barrisexual” ha comenzado a circular en redes sociales, generando conversación entre usuarios que lo emplean para describir, en tono humorístico o coloquial, una supuesta atracción hacia personas con estilo urbano o “de barrio”. Aunque la palabra ha ganado visibilidad en plataformas digitales, no se trata de una orientación sexual reconocida oficialmente.
El concepto no forma parte de las clasificaciones académicas sobre diversidad sexual ni aparece en definiciones respaldadas por organismos especializados en derechos humanos o estudios de género. En la mayoría de los casos, su uso responde a dinámicas propias de internet, donde surgen etiquetas identitarias que combinan ironía, pertenencia cultural y tendencias virales.
Especialistas en comunicación digital señalan que las redes sociales han facilitado la creación y difusión de términos que, aunque no tengan sustento teórico, logran posicionarse rápidamente en la conversación pública. Estas expresiones pueden funcionar como formas de identidad simbólica o como memes que reflejan contextos sociales específicos.
El fenómeno evidencia cómo el lenguaje evoluciona en entornos digitales y cómo las nuevas generaciones exploran formas de nombrar experiencias, gustos o afinidades. Sin embargo, expertos recomiendan distinguir entre términos virales y categorías formales relacionadas con la orientación sexual, a fin de evitar confusiones o desinformación.
La aparición de “barrisexual” se suma a otros casos en los que internet actúa como espacio de experimentación lingüística, donde el humor, la cultura popular y la identidad convergen en nuevas expresiones que trascienden la pantalla y llegan al debate público.
