Las primeras lluvias registradas en distintas regiones de Oaxaca han propiciado la aparición de las primeras chicatanas del año, lo que ha dado inicio a su recolección por parte de familias y habitantes de diversas comunidades, quienes las destinan tanto al consumo como a la comercialización en mercados locales.
La presencia de este insecto comestible suele coincidir con el inicio de la temporada de lluvias, principalmente durante los meses de junio y julio. Durante este periodo, las chicatanas emergen de sus hormigueros para realizar su vuelo reproductivo, momento que es aprovechado por pobladores para capturarlas, generalmente durante la mañana o después de precipitaciones intensas.
En municipios de los Valles Centrales y otras regiones del estado, la recolección de chicatanas representa una práctica tradicional transmitida de generación en generación. Además de formar parte de la gastronomía oaxaqueña, su venta se convierte en una fuente complementaria de ingresos para algunas familias debido a la alta demanda que registra este producto de temporada.
Las chicatanas son utilizadas principalmente para la elaboración de salsas y otros platillos típicos. Su disponibilidad suele limitarse a unas cuantas semanas cada año, por lo que su aparición es esperada por consumidores, comerciantes y cocineras tradicionales que las consideran un ingrediente representativo de la cocina regional.
