El huracán Nolo se convirtió en tifón después de cruzar la línea internacional de cambio de fecha en el océano Pacífico, un fenómeno que no se registraba desde 2023, cuando ocurrió con el huracán Dora.
Aunque los nombres cambian, huracán y tifón son el mismo fenómeno meteorológico: un ciclón tropical. La diferencia está en la región donde se desarrolla. En el Atlántico y el Pacífico oriental se les llama huracanes, mientras que en el Pacífico noroccidental reciben el nombre de tifones.
Nolo alcanzó la categoría 3 como huracán, con vientos de hasta 185 kilómetros por hora. Tras cruzar la línea internacional, ya como tifón, registró vientos de 162 kilómetros por hora y avanzaba hacia el oeste a 30 kilómetros por hora.
Estos sistemas se forman sobre aguas tropicales cálidas y pueden generar vientos destructivos, lluvias intensas, grandes olas e inundaciones. Su intensidad se mide principalmente por la velocidad de sus vientos mediante la escala Saffir-Simpson, que va de categoría 1 a 5.