México dio un paso relevante en el desarrollo de biotecnología aplicada a la agricultura al convertirse, de acuerdo con los participantes en el proyecto, en el primer país del mundo en registrar un biofungicida basado en RNA, una tecnología diseñada para combatir de manera específica las plagas y hongos que afectan a los cultivos.
El desarrollo corresponde a GreenLight Biosciences, empresa fundada y dirigida por el mexicano Andrey Zarur, y representa una alternativa frente al uso de agroquímicos convencionales para el control de organismos que pueden reducir el rendimiento de las cosechas.
La tecnología utiliza ácido ribonucleico, o RNA, para enviar un mensaje molecular específico a la plaga que se busca controlar. El objetivo es interferir con procesos biológicos esenciales del organismo y detenerlo sin afectar de la misma manera a otras especies.
Durante la presentación del proyecto, Andrey Zarur destacó que la precisión de esta tecnología permite diseñar moléculas dirigidas específicamente contra determinadas plagas.
Uno de los desarrollos está enfocado en el escarabajo de la papa. De acuerdo con Zarur, el mensaje de RNA diseñado para combatirlo no puede ser interpretado por organismos como la mariposa monarca, la abeja mielera, peces, aves o seres humanos.
Esta especificidad representa una de las principales diferencias frente a algunos agroquímicos convencionales, cuyo espectro de acción puede alcanzar organismos que no son el objetivo del tratamiento.
La tecnología tampoco implica modificar genéticamente los alimentos. El secretario de Salud, David Kershenobich, explicó que el objetivo es actuar sobre las plagas que afectan a los cultivos, no alterar genéticamente los productos agrícolas.
En México, GreenLight Biosciences desarrolla actualmente dos productos: un acaricida dirigido contra una de las principales plagas que afectan cultivos como el aguacate y la fresa, y un biofungicida para combatir hongos que afectan, entre otros cultivos, a la uva, la fresa y el pepino.
El biofungicida obtuvo su registro en México en junio y ya comenzó a utilizarse con productores de uva en Baja California.
El proceso de evaluación involucró a la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) y la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat).
De acuerdo con los participantes, el primer producto fue evaluado durante nueve meses, después de un proceso que incluyó años de pruebas de campo, investigación científica y evaluación de seguridad.
Una nueva cadena de valor basada en conocimiento
La apuesta va más allá del registro de un producto. La empresa prevé producir estos bioinsumos en México y desarrollar decenas de nuevas soluciones para cultivos estratégicos como maíz, algodón, fresa, aguacate y uva.
El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, destacó que el proyecto puede generar una nueva cadena de valor vinculada con el conocimiento y la innovación tecnológica, en lugar de limitarse a actividades de manufactura o ensamble.
La inversión prevista para esta etapa se acerca a los 100 millones de dólares y contempla la generación de alrededor de 500 empleos directos especializados.
El proyecto coloca así a México ante un reto y, al mismo tiempo, una oportunidad: convertir la investigación y la biotecnología en una industria capaz de generar soluciones para el campo, empleos altamente especializados y productos con potencial de exportación.
La utilización de RNA para el control específico de plagas forma parte de una nueva generación de herramientas biotecnológicas que buscan hacer más preciso el manejo agrícola y reducir impactos sobre organismos que no son el objetivo.
El desafío ahora será llevar estas tecnologías a una escala mayor, demostrar su eficacia y seguridad en diferentes condiciones agrícolas y conseguir que los productores puedan acceder a ellas de manera competitiva.
Más que un nuevo biofungicida, el proyecto plantea la posibilidad de construir en México una industria alrededor de la biología de precisión aplicada a la agricultura.
