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Manglares de Chiapas pierden superficie por palma africana.

Los manglares de la costa de Chiapas atraviesan una situación “preocupante”. Investigadores de la UNACH alertaron que desde los años 70 a la fecha se ha perdido entre 40 y 60% de la superficie de estos ecosistemas, principalmente por el avance de la frontera agropecuaria y las invasiones de tierra dentro de áreas naturales protegidas.

 

El profesor investigador Vicente Castro Castro, de la Universidad Autónoma de Chiapas, explicó que, aunque la mayor parte de los manglares cuentan con estatus de protección a través de la Reserva de la Biosfera La Encrucijada, esta no ha sido suficiente para frenar las afectaciones en municipios como Pijijiapan, Mazatán, Tapachula y Suchiate.

Vicente Castro Castro, Profesor Investigador UNACH

“Tenemos la encrucijada que abarca desde el municipio de Pijijiapan hasta Mazatlán y tenemos este el cabildo municipio de Tapachula y Mazatlán y el Gancho Murillo, Tapachula y Suchiate. Sin embargo, si hacemos una revisión histórica, desde la década de los setentas del siglo pasado, a la fecha, se ha perdido mucha superficie de manglar, se estima alrededor entre el cuarenta, cincuenta, hasta sesenta por ciento”.

Entre las principales amenazas, el especialista señaló el crecimiento de la ganadería dentro de zonas protegidas, las invasiones y el cambio de uso de suelo. A esto se suma el impacto del cultivo de palma africana, que ha desplazado Selva Baja Perenifolia y ahora presiona los límites de la reserva.

 

 “Partes de la reserva de la encrucijada que precisamente ya sobre su extremo este nororiente, hacia la parte más continental, esos límites poco a poco son secados, crean canales que jalan las aguas hacia esos canales y las tierras que se secan las empiezan a ocupar para cultivos. Hay grandes cultivos de palma de aceite en todo el Soconusco. La frontera agropecuaria sigue avanzando”

Enfatizó que la palma de aceite daña y desplaza de forma grave a los ecosistemas de manglar en la costa de Chiapas. Esta planta invasora fragmenta los humedales protegidos, altera el flujo del agua y frena la regeneración natural de los árboles nativos de mangle; por ello, el investigador llamó a que la Secretaría de Agricultura, la Secretaría de Medio Ambiente e Historia Natural y la CONANP actúen de manera más firme.

 

Además, los incendios y la extracción ilegal de mangle son amenazas que tienen una incidencia fuerte cuando no se logra contener rápidamente y por falta de vigilancia.

El investigador concluyó que, sin una vigilancia efectiva, el ecosistema más productivo de la costa chiapaneca seguirá perdiendo terreno.