Mientras miles de personas disfrutan de las actividades que se realizan en Guadalajara, hay quienes eligieron vivir la experiencia desde otro lugar: ayudando. Por ello conoceremos la historia de uno de los voluntarios que, con 69 años de edad y una vida dedicada al servicio, decidió ponerse al servicio de los demás una vez más.
Entre música, aficionados y largas filas, hay personas que pasan desapercibidas, pero que se han convertido en una de las caras más visibles para quienes visitan Guadalajara durante estos días. Son los voluntarios, hombres y mujeres que orientan, resuelven dudas y ayudan a mantener el orden en distintos puntos de la ciudad.
Uno de ellos es Oscar Pereda, un tapatío de 69 años que decidió sumarse a esta experiencia motivado por algo que ha acompañado gran parte de su vida: el servicio a los demás.
Aunque reconoce que no es un apasionado del futbol, asegura que esta es una oportunidad para contribuir a que quienes visitan la ciudad se lleven una buena impresión de Guadalajara.
Desde joven participó en grupos de servicio y voluntariado, una experiencia que, dice, le enseñó la importancia de ayudar al prójimo. Hoy, décadas después, mantiene esa misma convicción y la pone al servicio de miles de personas que llegan en busca de orientación o apoyo.
Los voluntarios pueden encontrarse en distintos puntos de concentración de visitantes. Son quienes brindan información, ayudan con la ubicación de espacios y acompañan a quienes tienen dudas durante las actividades que se realizan en la ciudad.
Para Oscar, más allá de cualquier evento, la principal enseñanza sigue siendo la misma: actuar con empatía y disposición para ayudar a los demás.
