En medio de la marcha del 8 de marzo en Guadalajara se escucharon historias personales de violencia y supervivencia. Una de ellas es la de Isaura, una mujer que decidió romper el silencio y salir a las calles para levantar la voz y poder salir adelante
Entre las miles de mujeres que participaron en la marcha del Día Internacional de la Mujer en Guadalajara, también caminaron historias marcadas por la violencia, pero también por la resistencia.
Una de ellas es Isaura Sánchez, quien decidió marchar para visibilizar más de una década de violencia que asegura haber vivido durante una relación de pareja.
Isaura cuenta que durante 13 años vivió un proceso de manipulación y control que, asegura, la llevó a perder poco a poco su identidad. Explica que muchas de estas agresiones no dejan marcas visibles, lo que dificulta denunciarlas.
Además de enfrentar esta situación, Isaura vive con complicaciones de salud derivadas del Síndrome de Cushing, una enfermedad que la obliga a evitar altos niveles de estrés. Sin embargo, asegura que la presión emocional y la violencia que vivía la llevaron a un límite crítico.
Actualmente enfrenta procesos legales con su expareja, a quien acusa de intentar despojarla de sus bienes mientras continúa la disputa judicial.
Isaura afirma que encontrar acompañamiento en colectivos de mujeres ha sido clave para reconstruir su vida y comenzar a sanar.
Historias como la de Isaura reflejan una de las razones por las que cada año miles de mujeres salen a las calles: visibilizar las distintas formas de violencia y exigir condiciones para una vida libre de ellas.
