Familias de México y varios países hispanohablantes se preparan para este 31 de diciembre como cada año, para comer 12 uvas, una por cada toque de las campanadas que marcan la medianoche para dar la bienvenida al Año Nuevo.
La tradición consiste en comer una uva y pedir un deseo o se piensa en buena fortuna para cada uno de los 12 meses que vienen, y las personas ya se preparan para recibir el año, con sus nuevos propósitos de año.
Esta costumbre, conocida como las doce uvas de la suerte, se cree que trae prosperidad y bienestar si se logran consumir todas antes de acabar la última campanada.
Aunque actualmente es una tradición muy arraigada en México, su origen se remonta a España a finales del siglo XIX y principios del XX. Algunas fuentes señalan que la costumbre nació cerca de 1895 y se popularizó en 1909, cuando viticultores de la región de Alicante impulsaron el consumo de uvas a medianoche para vender el excedente de su cosecha luego de una gran producción.
La tradición dicta que cada uva representa un mes del nuevo año, y si se logran comer las 12 al compás de las campanadas, se asegura buena suerte mensual y por lo tanto, de todo el año. Algunas variantes incluyen pedir un deseo específico por uva o agregar rituales.
