Entre flores de cempasúchil, veladoras, música y alimentos tradicionales, miles de familias mexicanas acudieron a los panteones para recordar a sus seres queridos durante las celebraciones del Día de Muertos.
Desde temprana hora, los cementerios recibieron a visitantes que llevaron flores, limpiaron las tumbas, colocaron fotografías y compartieron momentos de recuerdo junto a sus familiares fallecidos.
En distintos estados del país, la tradición se vivió de diversas maneras: algunas personas contrataron músicos para dedicar canciones, otras llevaron los platillos favoritos de sus difuntos y muchas más realizaron oraciones para honrar su memoria.
Esta celebración también reunió a distintas generaciones, que mantienen vivas las costumbres heredadas de sus padres y abuelos.
Mientras tanto, en lugares emblemáticos como Janitzio y Pátzcuaro, Michoacán, las velaciones, las calles iluminadas por velas y los adornos tradicionales atrajeron la atención de visitantes nacionales y extranjeros.
Así, una vez más, el Día de Muertos se convirtió en una fecha para recordar, compartir y mantener presente a quienes siguen viviendo en la memoria de sus familias.

