En México, las labores domésticas y de cuidados continúan siendo un pilar invisible de la economía, principalmente sostenido por mujeres, aunque sin recibir una remuneración formal por ello. De acuerdo con cifras oficiales, el 77% de las madres ocupadas percibe menos de dos salarios mínimos mensuales, a pesar de realizar una doble jornada laboral dentro y fuera del hogar.
El Instituto Nacional de Estadística y Geografía señala que el valor económico del trabajo doméstico no remunerado en 2023 alcanzó los 8.4 billones de pesos, superando la participación de sectores como la manufactura y el comercio. De ese total, las mujeres aportan más del 70%, reflejando una marcada desigualdad en la distribución de estas tareas.
La Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo indica que las madres destinan cerca de 24 horas semanales a actividades del hogar, incluyendo limpieza, cuidados, compras y trámites, sin ningún tipo de pago o prestaciones laborales.
Aunque más de la mitad de las mujeres en edad productiva participa en el mercado laboral, sus ingresos siguen siendo bajos: casi la mitad gana hasta un salario mínimo y solo una pequeña minoría supera los tres salarios mínimos.
Especialistas señalan que esta carga de trabajo no remunerado limita las oportunidades laborales, reduce el acceso a seguridad social y afecta el ingreso en la vejez. Además, organismos como el IMCO advierten que una mayor incorporación de mujeres al empleo formal podría incrementar de manera significativa el crecimiento económico del país.