México se posicionó como el mayor importador de maíz a nivel mundial tras adquirir más de 23 millones de toneladas durante 2025, una cifra impulsada por la caída en la producción nacional y el aumento en los costos para los agricultores.
De acuerdo con productores del sector, entre el 45 y el 50 por ciento del consumo interno depende actualmente del grano proveniente del extranjero, principalmente de Estados Unidos.
José Ángel Contreras Carrera, representante agrícola en Veracruz, señaló que esta tendencia ha ido en aumento en los últimos años, ya que cada vez más campesinos abandonan la siembra de maíz debido a la falta de apoyos y a lo caro que resulta producirlo en el país.
Advirtió que esta situación pone en riesgo la soberanía alimentaria, al tratarse de un producto base en la dieta de los mexicanos, no solo de forma directa, sino también en alimentos de origen animal.
Además, explicó que importar maíz resulta más barato que producirlo localmente, debido a los subsidios que reciben los agricultores estadounidenses, lo que genera una desventaja para el campo mexicano.
Especialistas alertan que esta creciente dependencia podría convertirse en un problema mayor ante una posible escasez internacional, ya que los países exportadores priorizarían su propio consumo.
