El Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) alertó que alrededor de 1.3 millones de niños de entre uno y cuatro años en México presentan niveles peligrosos de plomo en la sangre, principalmente por el uso de loza de barro vidriada para preparar y servir alimentos. Esta situación afecta con mayor intensidad a comunidades indígenas y a familias de menores recursos.
El estudio Intoxicación por plomo en población pediátrica explica que la exposición a este metal provoca daños permanentes en el desarrollo cerebral y en el sistema nervioso, lo que se traduce en una pérdida promedio de más de cuatro puntos de coeficiente intelectual en los menores afectados. Además, el plomo puede acumularse en órganos vitales como cerebro, hígado, riñones y huesos, con consecuencias físicas y cognitivas de largo plazo.
A pesar de que existen programas para promover la alfarería libre de plomo desde hace varios años, la falta de aplicación efectiva de estas medidas mantiene el problema vigente. La investigación más reciente, basada en la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición Continua 2022-2024, muestra que el 15.8 % de los niños de uno a cuatro años presenta intoxicación por plomo, cifras similares a las observadas en mediciones previas de 2018-2019, lo que evidencia la persistencia del riesgo.
Asimismo, el 32.9 % de la población estudiada utiliza loza de barro vidriada con plomo, un aumento respecto al 26.5 % registrado hace cinco años. Expertos del INSP, como Martha Téllez-Rojo y Luis Bautista, subrayan que la intoxicación por plomo es un “grave problema de salud pública” y que, según la Organización Mundial de la Salud, no existe dosis segura de este metal, por lo que cualquier contacto debe evitarse.
El llamado de los especialistas es claro, se requiere un control estricto y la adopción masiva de utensilios libres de plomo para proteger el desarrollo y la salud de millones de niños en México.
