La economía mexicana inició 2026 con un crecimiento moderado, en medio de un entorno internacional complicado marcado por tensiones geopolíticas y cambios en la política comercial de Estados Unidos. Durante el primer trimestre, el crecimiento anual fue de apenas 0.1%, con una caída trimestral de 0.8%, reflejo de afectaciones en sectores como el manufacturero y el campo.
De acuerdo con la Secretaría de Hacienda, estos factores responden principalmente a choques externos y temporales.
“Durante el primer trimestre de 2026, la economía mexicana moderó su ritmo de crecimiento, influida principalmente por cambios relevantes en la política comercial de Estados Unidos y por el conflicto de Medio Oriente y sus efectos. Estos factores afectaron algunas industrias manufactureras, así como los precios de los energéticos y ciertas cadenas de proveeduría vinculadas con insumos estratégicos”, detalló Edgar Amador, secretario de Hacienda.
En el plano internacional, el conflicto en Medio Oriente ha tenido efectos importantes: el precio del petróleo aumentó más de 30%, mientras que insumos agrícolas como fertilizantes registraron incrementos de hasta 50%, impactando costos de producción y precios de alimentos en distintas regiones del mundo. Aun así, organismos como el Fondo Monetario Internacional prevén que México sea el único país de América Latina con una aceleración en su crecimiento en 2026 respecto al año anterior.
Pese a este contexto, el Gobierno Federal destacó que las finanzas públicas se mantienen estables y en línea con lo previsto.
“Las finanzas públicas han mantenido un desempeño ordenado y consistente con la trayectoria de normalización gradual del déficit fiscal planteado para 2026, lo que ha contribuido a preservar la confianza de los mercados financieros, la estabilidad de la deuda y la solidez del marco macroeconómico.”
A nivel interno, el consumo mostró señales de cautela, influido más por la incertidumbre global que por un deterioro en la economía de los hogares. De hecho, el mercado laboral se mantiene sólido, pues el empleo alcanzó 60 millones de personas, con un aumento anual de más de 580 mil trabajadores, acompañado de incrementos en salarios reales.
En cuanto a la inflación, esta se ubicó en 4.1% anual, impulsada principalmente por el alza en alimentos, especialmente el jitomate. Sin embargo, el impacto del aumento en precios internacionales de energéticos ha sido contenido gracias a medidas como los estímulos a combustibles.
En materia de inversión, México continúa siendo un destino atractivo. En 2025, la inversión extranjera directa alcanzó un máximo histórico de 41 mil millones de dólares, reflejando la confianza en la economía nacional.
Por el lado fiscal, los resultados fueron incluso mejores a lo esperado: el déficit fue menor al previsto y se logró un superávit primario, mientras que la deuda pública se mantiene en niveles sostenibles, equivalente a 50.4% del PIB.
En conjunto, las autoridades destacan que, aunque existen presiones externas y una desaceleración temporal, los fundamentos de la economía mexicana se mantienen sólidos, lo que permitiría una recuperación gradual en los próximos meses.
“México enfrenta un entorno internacional complejo, con finanzas públicas sólidas, una política fiscal responsable y una deuda en trayectoria sostenible. Desde la Secretaría de Hacienda reiteramos nuestro compromiso de preservar esta ruta en beneficio de las familias mexicanas”.
