Skip to content

Tras sufrir un accidente que le cambió la vida; Don José, sale a las calles de Chiapa de Corzo con su andadera y mucha fe para ganarse el pan de cada día

En una esquina del centro de Chiapa de Corzo, apoyado en una andadera y lleno de esperanza, se encuentra Don José Antonio Nangusé, quien pasa sus días esperando la solidaridad de quienes cruzan por el lugar o estacionan sus vehículos para ganarse algunas monedas. Hace cinco años su vida cambió para siempre cuando, mientras se trasladaba en bicicleta, sufrió una fuerte caída que lo dejó con una fractura de cadera. Desde entonces, caminar se convirtió en un dolor constante y su vida dio un giro que jamás imaginó.

Tras el accidente fue operado en un sanatorio, sin embargo, la recuperación no fue la esperada. Don José cuenta que las complicaciones continuaron, el dolor persiste y su cuerpo ya no responde como antes. Caminar largas distancias es casi imposible y el esfuerzo termina por lastimar su columna, por lo que depende de su andadera para poder mantenerse de pie.

Antes del accidente, su vida era distinta. Trabajaba como repartidor de pollo y podía llevar el sustento a casa con su propio esfuerzo. Hoy su realidad es otra, permanece desde las siete de la mañana hasta las ocho de la noche en la calle, esperando que alguien se detenga y le brinde una moneda tras ser viene viene.

A pesar de todo, don José no pierde la gratitud, cada gesto de ayuda lo recibe con humildad, incluso recuerda con emoción el día que un turista extranjero le regaló una moneda. Aunque confiesa que le gustaría volver a trabajar como antes, sabe que su cuerpo ya no se lo permite. Mientras tanto, sigue ahí, en las calles de este Pueblo Mágico de Chiapa de Corzo, aferrado a la esperanza de que la solidaridad de la gente le ayude a enfrentar un día más.