Septiembre comienza como una nueva “cuesta de enero” para muchas familias, luego de un verano marcado por gastos en actividades recreativas, vacaciones y entretenimiento, a los que se sumó el fuerte desembolso del regreso a clases.
El incremento de alrededor del 12 por ciento en los costos escolares respecto al año pasado ha presionado aún más la economía de los hogares, provocando que algunas familias recurran al crédito o al empeño para cubrir sus compromisos mientras esperan la siguiente quincena.
En Chiapas, el regreso a clases representó gastos de entre 2 mil y 4 mil pesos por estudiante en escuelas públicas, considerando cuotas, útiles, uniformes, calzado, tenis y otros artículos necesarios.
Reducir los gastos pequeños o cotidianos, como el dinero destinado diariamente a los alimentos de los estudiantes, y optar por preparar el lonche en casa, puede convertirse en una estrategia para disminuir la presión financiera y evitar que septiembre se convierta en uno de los meses más difíciles para la economía familiar.
