La prueba piloto de una unidad eléctrica destinada al transporte público en la ruta 108 de Tuxtla Gutiérrez dejó más dudas que certezas sobre su viabilidad en las condiciones actuales del estado. Aunque el proyecto fue presentado como una alternativa para impulsar la movilidad sustentable, el vehículo únicamente prestó servicio durante parte de dos jornadas, pese a que el periodo de evaluación contemplaba tres días completos.
De acuerdo con operadores y usuarios de la ruta, la unidad presentó limitaciones relacionadas con la autonomía de su batería, lo que obligó a suspender el servicio antes de concluir la jornada del primer día. Tras permanecer varias horas en recarga, el vehículo no volvió a incorporarse a la operación ese mismo día, afectando el desarrollo de las pruebas programadas.
Al día siguiente, el autobús eléctrico volvió a circular, pero solo logró completar un reducido número de recorridos antes de quedarse nuevamente sin energía. La unidad terminó inmovilizada en la vía pública y fue retirada con apoyo de una grúa, por lo que el tercer día de pruebas ya no ofreció servicio, dando por concluido anticipadamente el ejercicio de evaluación.
Representantes del sector transportista consideraron que, si bien la transición hacia tecnologías más limpias es un objetivo deseable, actualmente existen obstáculos importantes para adoptar este tipo de unidades en Chiapas. Entre ellos señalaron el elevado costo de adquisición, la falta de infraestructura para recarga, la escasez de personal especializado para atender fallas mecánicas y los altos costos de mantenimiento, factores que, aseguran, dificultan su implementación en el transporte público del estado.