Con alegría, esperanza y hasta un pequeño empujoncito de fe, algunas parroquias de la Iglesia católica realizan previo al regreso a clases la tradicional bendición de mochilas y útiles escolares, una práctica que algunas comunidades han adoptado como una forma de encomendar a niñas, niños y jóvenes antes de comenzar un nuevo ciclo escolar.
El acto busca recordar a las familias que, además de preparar cuadernos, uniformes y lápices, también es importante acompañar a los estudiantes desde los valores y la espiritualidad, deseándoles un camino lleno de aprendizaje y buenos momentos.
Durante esta celebración, las mochilas simbolizan todo aquello que los estudiantes cargarán durante el ciclo escolar: conocimientos, responsabilidades, sueños y nuevos retos. La bendición representa para las familias una manera de pedir protección y guía para sus hijos, además de motivarlos a aprovechar cada oportunidad de aprendizaje.
La actividad también pone sobre la mesa la importancia de que madres y padres permanezcan cerca de sus hijos, particularmente durante la adolescencia y juventud, etapas en las que enfrentan distintos desafíos y pueden encontrarse con caminos que los alejen de la convivencia familiar y de los valores que han recibido.
Así, entre mochilas nuevas, cuadernos recién forrados y mucha ilusión, las familias dan la bienvenida al ciclo escolar con la esperanza de que a los estudiantes les vaya muy bien.
