El mar de fondo no sólo se llevó palapas en playa San Benito, también evidenció el abandono institucional que padecen decenas de familias que viven del turismo.
Prestadores de servicios denunciaron que, a días del fenómeno, siguen sin apoyos ni un plan de recuperación, por lo que amagan con bloquear carreteras si no hay respuesta inmediata de las autoridades
Al menos ocho palapas quedaron destruidas por el fuerte oleaje, dejando sin empleo ni sustento a comerciantes que dependen del flujo de visitantes. Aunque personal de Protección Civil realizó una inspección, solo determinó que las palapas eran 3 las dañadas, los afectados señalan esa no es la realidad.
Maribel Vidal / Restaurantera afectada.
“Si no tenemos una respuesta de las autoridades, vamos a bloquear. También tenemos necesidades y este problema debe resolverse. Nuestro patrimonio prácticamente está perdido, no hay empleo, no hay trabajo y tampoco visitantes”.
La desesperación crece entre los palaperos. Aseguraron que han perdido todo su capital de trabajo y que la parálisis económica los mantiene al límite, sin poder alimentar a sus familias ni cubrir deudas adquiridas para la temporada.
“Nos vamos a organizar porque necesitamos que las autoridades den una solución y vengan a constatar la realidad que estamos viviendo. No podemos esperar más mientras el mar se sigue llevando lo poco que queda”.

De acuerdo a los prestadores de servicio son alrededor de 150 personas que se quedaron sin empleo de un día para otro.
Aunque agradecieron la visita del personal de Protección Civil, los comerciantes cuestionaron que sólo se les pidió “esperar a que baje el oleaje” para definir acciones, sin fechas ni compromisos de apoyos económicos o materiales.
“Agradecemos la presencia del licenciado Julio César Meléndez, enviado por Protección Civil del Estado, así como la atención del licenciado Mauricio Cordero. Pero es importante que las autoridades no solo conozcan, sino que actúen. Las necesidades son urgentes”.
Julio César Meléndez / representante de palaperos.
Mientras la autoridad pide paciencia, las familias de San Benito enfrentan la incertidumbre total. Exigieron un fondo de emergencia y un programa de reconstrucción que evite que la playa, su única fuente de vida, quede en el abandono.
