El Museo de la Ciudad abrió sus puertas para revivir una de las tradiciones más antiguas del pueblo zoque: la elaboración de guirnaldas de flor de mayo en honor a San Isidro Labrador. La actividad, impulsada por la Fundación Fernando Casañan Gamboa, recreó la antigua costumbre en la que familias, vecinos y amigos se reunían en una casa para preparar los adornos del altar y fortalecer la convivencia comunitaria.
En esta ocasión, el museo se convirtió en ese punto de encuentro colectivo, donde además se ofrecieron platillos típicos tuxlecos .
Más allá de la celebración, el evento buscó preservar prácticas que poco a poco han dejado de realizarse en algunos hogares, acercando a nuevas generaciones a una tradición que durante décadas ha unido barrios y familias.
A tres semanas de su reapertura, el Museo de la Ciudad continúa consolidándose como un espacio vivo de identidad y participación social. La jornada de la flor de mayo no solo reafirmó el valor de las costumbres tuxlecas, sino que también se convirtió en una invitación abierta para que la ciudadanía haga suyo este espacio y participe en la reconstrucción cultural del corazón de Tuxtla.
