Skip to content

Las palmas marcan el inicio de la Semana Santa como uno de sus símbolos más representativos

Con la llegada de la Semana Santa, las calles de Tuxtla Gutiérrez comienzan a llenarse de venta de palmas trenzadas que acompañan la celebración del Domingo de Ramos. Estas piezas elaboradas con hojas naturales representan, dentro de la tradición católica, el recuerdo de la entrada de Jesús a Jerusalén, marcando el inicio de la Semana Santa.
Detrás de cada palma existe un trabajo artesanal que inicia desde la infancia en comunidades indígenas de Chiapas. Muchas de las piezas que se comercializan en la capital provienen de Aguacatenango, donde familias completas se organizan durante semanas para trenzar distintos diseños que luego trasladan a la ciudad.
Durante estas fechas, la comunidad prácticamente se distribuye en distintos puntos de venta, manteniendo una tradición que cada año los reúne nuevamente en Tuxtla. Además del significado religioso, la venta de palmas representa un ingreso económico fundamental para los artesanos. Familias como la de Petrona viajan junto a sus esposos e hijos para ofrecer sus productos, con la esperanza de obtener buenas ventas pese a la creciente competencia y la incertidumbre económica.
Para muchos de ellos, esta actividad no solo preserva una tradición ancestral, sino que también se convierte en una oportunidad indispensable para sostener el hogar.